Dí simulando.

… Miro detrás de mí y disimulo.
Hago como si no viera, como si no supiera, como si en algún momento hubiera tiempo de dar marcha atrás.
Y como quien oye llover, como si no cayera en la cuenta que voy desapareciendo lentamente y que el cuentagotas de días eternos, lejos de rebosar, se agota.
Sin detenerme a pensar, sin resistirme ya, ando desapercibiéndome ante la evidencia de que cada noche voy echándome de más, difuminándome, dejándome llevar cada día por menos.
Y como si no fuera tan cierto que no hay sombras de certeza más allá, voy por el túnel apagando luces a mi paso, extrañándome poco a poco de mi vida, despidiéndome a gritos ahogados de su ruido.
Así es que voy últimamente, cuando es siempre, aunque tú, como si tú, pese a que tú, como todos, como nunca, tan callando…
Y aunque uno mira delante de sí mismo, sólo ve su sombra que por detrás le sigue huída de sus pasos, y uno mira hacia adelante así, como disimulando.
Bell

Amor en estado impuro.

Aunque me encontrara
perdido entre mis ganas
de deseos incumplidos,
entre añoranzas de besos confundidos,
aún con el viento de cara,
empero,
de la fuerza acostumbrada
con la rutina bebida y acostada,
día tras día,
embebido de ebriedad
de páginas pasadas.

Aunque te hallaras en los libros ojeados de haches a dos manos o en las casas habitadas sin vigilia que soñamos, o en los posos del café que no tomamos. Así es que no te encuentro tampoco en las nanas que nos quedaron sin dormir por el camino, ni en los sin más de últimas esperas, ni en la esquina que sabe mi nombre de corrido y sin lugar a duda.

Y es por ello que el coraje queda oculto y asustado en mi bolsillo. Y aunque tu risa se esfuerce en verse como ayer 20161018_234635revuelta de suspiros, soy capaz de sonreir sin ojeras de memoria. Y mirar desdentado hacia el olvido.
Amor en estado impuro.

 

El último hogar.

Tras dos vueltas de llave la puerta se me abrió y el felpudo de pelo de coco a medio estrenar se desplazó ligeramente hacia mis pies. Luego, como si de un poderoso imán se tratara, me sentí abducido arrastrándome inmediatamente hacia el interior de aquel pequeño recibidor.
Una fragancia probada, casi reconocible con sabor a añejo, diluida en trazas de madera noble, me envolvió y se impregnó en mi ropa al instante, entre recuerdos nerviosos de primera vez.
La tenue luz que entraba apenas desperezándose desde el entreabierto dormitorio, era capaz de desvelar unas huellas de mujer, de quién había pisado su suelo por última vez. Las paredes descarnadas de vidas pasadas parecían hablarme, reclamando un nuevo calor de hogar, ansiando verse vestidas en piel y voces renovadas.
Miré a mi alrededor con ojos inquietos y no hallando nada que me fuera familiar, busqué en el techo, al tiempo que lancé un suspiro en forma de interrogante con la esperanza de que el eco me devolviera la respuesta. Lentamente, con la debilidad de una escasa fuerza de voluntad arrastrada en pasos inseguros, dados de puntillas, entré al dormitorio vacío. El silencio decoraba la estancia de forma alarmante, tan cálida y sutil que el día se me antojó anochecido de repente. Mis ojos a crédito vencido observaban detenidamente su contorno y cómo su silueta se proyectaba en la pared de color melocotón, como madurado en almibar.
Descorrí ligeramente las cortinas y comprobé como sus formas definidas iban aumentando en mesura sus proporciones de por sí más que generosas. Y a medida que mi mano se posaba sobre ella, su tacto suave y aterciopelado, de terso y rizado algodón egipcio, parecía invitar a mi instinto a dejarse llevar e inclinarse del lado más imperioso de mi necesidad. Y fue entonces que ocurrió. Con la firme decisión asaltada, tomado por la mano, mi sombrero voló hacia ella, posándose caído en suerte, en medio de la cama. Y fué que pensé otra vez -sí, una vez más-, como la última vez, de nuevo solo…: “ahí donde dejo mi sombrero, ése es mi hogar”.

11

Huelo, luego existo.

Y es así que se encuentra en la naturaleza de los seres y enseres, de las personas, de las cosas y de las cosas de las personas. De todo lo material y lo intangible.
Hasta un átomo posee su característico y diferenciador olor que le es propio. Y nada ni nadie se concibe sin éste; si no hay rastro de olor, si no hay trazas de su recuerdo, no hay memoria. Y por tanto, no existe.
Quizás sólo seamos, en esencia, eterna alquimia de huesos y piel en alquiler y tan sólo prestemos nuestra aurea fragancia al cuerpo como si fuera un delito o un castigo. O como sombra sospechosa de ser virtual sello perfumado. Esa misma esencia que dejaremos, desprendiéndonos en última instancia de los 21 gramos de alma inciensada, flotando en el aire de nuestra corta vida que habitamos.
Y aún marchándonos, con o sin olvido, volverán a recordarnos si somos capaces de emanar el inconfundible aroma propio de todo lo que un día fuimos.fb_img_1483950725582

A lo mejor te lo mereces.

20170103_101839De vez en vez, de año en año.
Todos alguna vez, el pasado año, hemos tocado el cielo besando el suelo que pisamos, nos hemos puesto por montera lo bailao por lo quitao, hemos sido la astilla del palo que aguante su vela, nos han dejado más secos que un ojo tuerto sin engordar al amo del caballo regalao. Y hemos mirado los dientes que otros enseñaban a calzón quitao.
Nos han mandado en caliente a tomar el fresco por donde la espalda pierde su honroso nombre y hasta el apellido. Y a mucha honra también nosotros hemos amargado el día a más de uno enviándole de vuelta a ése lugar donde los pepinos pierden su dulzor.
Y así, haciendo mutis por el foro, con la reciente noche vieja en que nos dieron las diez, las once y las doce uvas, el #2016 se nos ha ido haciendo pucheros, cagando las plumas de tan viejo aún más que el mear. Y porque a rey muerto rey puesto, el año nuevo se nos antoja más republicano que nunca. Y pese a quienes piensan que no podemos ser ciudadanos de orden y concierto -con gaviota en el hombro o clavel en un puño, más o menos independientes- por  no creer en los Reyes, el 2017 se nos avecina realmente mágico. Y como Di^s manda, ayuda tú a madrugar a éste nuevo año que empieza para que bien acabe y así no tenga que ser un tiempo mejor, ni des pie a que no te llegue a la suela del zapato, ni tampoco la camisa al cuerpo.
Feliz Año Bueno, que “a lo mejor te lo mereces, vale.”

Voceando.

yadvashem10…Sabed que una vez abierta, es capaz de anegar de puro llanto las gargantas desgarradas, sin importarle desangrarse en cada mirada, ni dar por roto descosidos retales en el alma pespuntada.
Y es igual que ésta voz se estrelle en la noche de los cristales rotos o que arañe las entrañas expuestas a la luz del del día. Sabed que todo ello es posible sólo con un límpido hilo de voz imperceptible, apenas un susurro, y que es fuerza mayor como el eco de una risa pintada en la cara de un niño, tarareando sin sentido la canción que un día, crecido, sentirá en lamento como suya.
Es la voz desenterrada.

Luz al final del retrovisor.

2016-04-06-14-31-52

Esta noche no dormiré. Como aquélla noche que sabía que ahí estabas, tras mucho tiempo sin saber nada de tí, sin sentirte cerca de mí. Como ésa otra noche que viniste a verme cuando ya nadie podía verte, para despedirte de mí, para hacerlo de verdad. Y te sentaste un último y fugaz instante en el asiento trasero de mi coche, viéndome llorar. Pero ayer encendí unas luces junto a la ventana, cómo solía hacer tu madre en fechas señaladas. Y te hablé….                     “Sigue sonriéndome como si aún yo estuviera aquí. La muerte no es nada. Es sólamente un ligero traslado… como si durmiera en la habitación contigua. Todo está bien, la vida continúa”
Hoy es Ayer. Y será siempre mañana…